Un estudio de la Cátedra de Ética Aplicada de la Universidad Ramon Llull impulsado por P(A)T analiza la justicia restaurativa en los siniestros de tráfico
“En un siniestro grave, se muere o se vuelve a nacer, pero el corte en la vida es radical”. Con esta reflexión, arranca un nuevo estudio fruto de la colaboración entre la Asociación P(A)T – Prevención de Accidentes de Tráfico y la Cátedra de Ética Aplicada de la Universidad Ramon Llull, que explora cómo la justicia restaurativa puede ser una herramienta eficaz para atender las necesidades de víctimas y victimarios tras un siniestro de tráfico, más allá de lo que cubre el sistema penal tradicional.
El estudio reconoce que, aunque los procesos judiciales cumplen un papel fundamental al determinar responsabilidades y sancionar las transgresiones, no siempre responden a todas las consecuencias humanas y sociales de un siniestro grave. En este sentido, la investigación sugiere que la justicia restaurativa puede complementar a la justicia penal al centrarse en la reparación del daño y fomentar una participación activa entre las partes implicadas: víctimas, infractores y comunidad.
Las necesidades de las víctimas
El trabajo identifica diversas necesidades clave que afectan a las víctimas de siniestros de tráfico. Entre las más destacadas, se encuentra la necesidad de reconocimiento. Muchas víctimas reportan experiencias de indiferencia o frialdad durante los trámites administrativos, judiciales y sanitarios, lo que agrava su sensación de vulnerabilidad. La justicia restaurativa busca ofrecer un espacio donde las víctimas se sientan verdaderamente escuchadas y valoradas.
También se resalta la necesidad de rehacer vínculos. La pérdida o alteración de relaciones significativas tras un siniestro puede afectar profundamente la identidad de la víctima, obligándola a redefinir quién es para los demás y quiénes son los demás para ella.
Otra necesidad fundamental es la garantía de no repetición. Las víctimas desean que lo sucedido no vuelva a ocurrir, ya sea confiando en que el infractor no reincidirá o participando activamente en programas de prevención que ayuden a evitar futuros siniestros.
En algunos casos, también se menciona la necesidad de perdonar. Aunque no todas las víctimas estén dispuestas a perdonar, algunas encuentran en este proceso un modo de liberarse emocionalmente del dolor que les ha causado el siniestro vial.
Las necesidades de los infractores
Por su parte, los infractores también experimentan una serie de necesidades emocionales que el sistema judicial tradicional rara vez aborda. Una de las más comunes es la necesidad de pedir perdón, que muchos infractores sienten inmediatamente después del siniestro, aunque el miedo a la reacción de las víctimas o las recomendaciones legales pueden dificultar este acto.
La reconstrucción de vínculos es otra de las necesidades clave de los infractores. El siniestro de tráfico altera sus relaciones sociales y familiares, y muchos de ellos deben rehacer lazos personales que se ven marcados por el hecho.
Finalmente, el estudio subraya la necesidad de responsabilizarse, un proceso profundo en el que el infractor reconoce el daño causado, asume la responsabilidad de sus acciones y comprende las consecuencias derivadas. Este proceso no solo es clave para la reparación, sino que también puede ser acompañado de actividades de prevención que ayuden a evitar futuros siniestros viales.
Un proyecto académico y social
El estudio es fruto de la colaboración entre P(A)T – Prevención de Accidentes de Tráfico y la Cátedra de Ética Aplicada de la Universidad Ramon Llull, y se basa en nuestra experiencia directa como asociación con víctimas de siniestros, combinada con el análisis ético y académico proporcionado por la universidad. El objetivo es ofrecer una base sólida para integrar la justicia restaurativa en el ámbito de los siniestros de tráfico, un campo que hasta ahora ha estado mayormente centrado en la reparación a través de sanciones penales.
Más allá del castigo
La conclusión del estudio es clara: abordar los siniestros de tráfico exclusivamente desde la perspectiva punitiva puede resultar insuficiente. La justicia restaurativa plantea una visión más integral, que no solo busca sancionar, sino también reparar el daño emocional, social y psicológico que estos hechos provocan. Al abrir un espacio para el diálogo y la responsabilidad compartida, este enfoque podría ofrecer una solución más completa a las consecuencias de los siniestros de tráfico, promoviendo una verdadera reparación y una prevención más efectiva.
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Autor: Guillem Martí Soler
Càtedra Ethos. Universitat Ramon Llull
Dirección: Francesc Torralba Rosselló
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