Concierto benéfico con motivo del Día Mundial

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Concierto benéfico con motivo del Día Mundial

Si no puedes asistir puedes contribuir con una entrada de fila 0. El dinero recaudado irá destinado a programas de atención a víctimas de tráfico.

REPERTORIO DEL CONCIERTO:

1. Ave Maria de Giulio Caccini
2. Ave María William Gómez
3. Ave María de Bach – Gounod
4. Ave Maria de Pietro Mascagni
5. Pie Jesu del Requiem de Gabriel Fauré
6. Libera Me del Réquiem de Gabriel Fauré
7. Panis Angelicus de César Frank
8. Laudate Dominum de Wolgang Amadeus Mozart

Gabriela Ceaglio
(Soprano, ex integrante del Teatro Colón de Buenos Aires).
Fabián Reynolds
(Barítono, miembro del Cor d’Amics de l’Òpera de Sabadell)
Idoia Rodríguez
(Piano)

Para este concierto con motivo del Día Mundial en Memoria de las víctimas de Tráfico, la soprano Gabriela Ceaglio y el barítono Fabián Reynolds, con el acompañamiento de la pianista Idoia Rodríguez, nos ofrecerán algunas de las obras más reconocidas y estimadas del repertorio de la música sacra occidental. Además se hará lectura de poemas que han ayudado a los familiares en su proceso de duelo.

El concierto abre con varias versiones de la oración por excelencia a la Virgen María según la devoción católica, el Ave Maria, que ilustra las palabras de saludo del Ángel a María en el misterio de la Anunciación.

Escucharemos la versión atribuida a Giulio Caccini (Roma, 1551-1618) pero que realmente es obra de Vladimir Vavilov (1925-1973) y sobre la cual se explica que el régimen soviético había prohibido las obras musicales religiosas, motivo por el cual el músico ruso del siglo XX la hizo pasar por obra del compositor barroco italiano.

El Ave María de William Gómez (1939-2000), guitarrista y compositor español de prestigio en los 50, fue compuesta por el autor en sus últimos meses de vida, no llegando a ver su estreno y posterior reconocimiento.

El célebre Ave Maria de Bach-Gounod es una composición sobre el texto latino Ave María, publicado originalmente al 1853 y que consiste en una melodía del compositor romántico francés Charles Gounod (París, 1818 – Saint-Cloud, Isla de Francia, 1893), diseñada para ser superpuesta sobre el Preludio No 1 en do mayor (BWV 846) del Libro I de El clave bien temperado de Johann Sebastian. Bach, escrito 137 años antes.

Sobre el conocido Intermezzo de su ópera Cavalleria Rusticana, Pietro Mascagni (1863, Liorna, Italia – 1945, Roma, Italia) compone una melodía con letra en italiano de Piero Mazzoni a la que titulan Ave Maria! En el Intermezzo, el coro Regina Celi antes escuchado en la iglesia del pueblo vuelve a sonar de fondo en la escena de la plaza vacía, sugiriendo tanto la paz de la vida en el campo como los intensos sentimientos individuales de los protagonistas.

Siguen dos fragmentos del Réquiem de Gabriel Fauré (Pàmies, Francia, 1845 – París, 1924). El Réquiem de Fauré es una obra inusual entre las otras aportaciones al género de la misa de difuntos más propensas, en general, a incidir en el aspecto dramático del momento de enfrentarse en la muerte.

El de Fauré, en cambio, resulta esperanzador y reconciliador, siempre de acuerdo con la idea de la muerte que su autor defendía. En el Pie Jesu, la soprano solista canta la oración al «buen Jesús» pidiendo el descanso eterno, una única línea de texto que se repite tres veces, las dos primeras pidiendo «réquiem», descanso, luego se intensifica para pedir «sempiternam réquiem», el descanso eterno. El fragmento Libera me lo interpreta un barítono. En palabras del mismo autor, entendía este instante de la muerte como «una feliz liberación en lugar de una experiencia dolorosa» y por eso afirmaba que su Réquiem era tierno, o incluso «una canción de cuna sobre la muerte».

Panis Angelicus (Pan de los ángeles) es uno de los tres himnos escritos por San Tomás de Aquino para la fiesta del Corpus Christi como parte de la liturgia completa de la Fiesta destinada a la veneración de la Eucaristía. El 1872 el compositor belga Cèsar Franck (Lieja, 1822 – París, 1890) arregló el tema para tenor, órgano, arpa, cello y contrabajo, y es una de sus obras más reconocidas.

El concierto finaliza con las palabras Laudate Dominum (Alabad al Señor) con las que empieza el Salmo 117 que han musicado muchos autores a lo largo de la historia. La sublime versión de Wolfgang Amadeus Mozart (Salzburgo, 1756 – Viena, 1791) es parte de las Vesperae solennes de confessore (KV. 339), “Vísperas solemnes por la celebración de un santo confesor”, compuestas en Salzburgo poco antes de marchar definitivamente de su ciudad natal.

Así pues, las obras propuestas en este recital en motivo del Día Mundial en Memoria de las víctimas de tráfico se presentan como un bálsamo de música para su recuerdo, que transcienden su origen religioso y abrazan la memoria, reconocen el sufrimiento y tienen en el recuerdo de todas y cada una de las víctimas, y su impacto en las familias y en la sociedad. También se quiere, en el día de hoy, agradecer y reconocer la dedicación de aquellos que contribuyen a mejorar la situación de las víctimas y aquellos que con valentía, responsabilidad y convencimiento trabajan para acabar con esta pandemia.