PROTEGER A LOS MÁS VULNERABLES: UN PASO ADELANTE QUE DEBE IR ACOMPAÑADO DE UN CAMBIO DE CULTURA

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PROTEGER A LOS MÁS VULNERABLES: UN PASO ADELANTE QUE DEBE IR ACOMPAÑADO DE UN CAMBIO DE CULTURA

El Consejo de Ministros ha aprobado la modificación del Reglamento General de Circulación con un objetivo claro: mejorar la protección de los usuarios vulnerables de la vía. Por primera vez, la normativa incorpora este concepto de forma expresa y adapta muchas de sus medidas a una realidad que hace apenas unos años no existía: la convivencia entre peatones, ciclistas, motoristas, usuarios de vehículos de movilidad personal y vehículos a motor.

Desde P(A)T valoramos positivamente este cambio de enfoque. Durante décadas, la movilidad se diseñó pensando principalmente en los vehículos. Hoy empezamos a reconocer que el centro del sistema deben ser las personas, especialmente aquellas que, por su fragilidad, sufren las consecuencias más graves cuando se produce un siniestro.

La nueva normativa incorpora medidas importantes: el uso obligatorio del casco para los usuarios de vehículos de movilidad personal, una mayor protección para ciclistas y motoristas, nuevas distancias de seguridad en los adelantamientos, el reconocimiento jurídico de los caminos escolares seguros o la creación de un nuevo título específico para la circulación en entornos urbanos.

Sin embargo, desde nuestra experiencia creemos que las normas, por sí solas, no salvan vidas.

Las normas crean un marco. Pero lo que realmente transforma la movilidad es la cultura con la que nos relacionamos en la vía pública.

Reducir la velocidad al adelantar a un ciclista no debería hacerse por miedo a una sanción, sino porque comprendemos la enorme vulnerabilidad de quien circula sobre dos ruedas. Respetar un camino escolar seguro no debería ser una obligación legal, sino un compromiso colectivo con la infancia. Ponerse el casco o utilizar los dispositivos de protección no debería entenderse como una imposición, sino como una forma de cuidar la propia vida y la de quienes nos esperan en casa.

En P(A)T llevamos más de cincuenta años defendiendo que la seguridad vial no consiste únicamente en cumplir normas. Consiste en construir una cultura basada en el respeto, la responsabilidad compartida y el valor de cada vida humana.

Celebramos, por tanto, este avance normativo. Pero también recordamos que queda mucho camino por recorrer. La protección de los usuarios vulnerables exige infraestructuras seguras, educación vial a lo largo de toda la vida, velocidades adaptadas a las personas y una comunicación que deje de presentar la rapidez como un valor para empezar a poner en el centro aquello que realmente importa: llegar todos.

Porque una movilidad verdaderamente segura no es aquella que permite llegar antes.

Es aquella que permite que todos lleguemos.