P(A)T estrena el documental “Vías Restaurativas” en las XXVIII Jornadas Mediterráneas de Seguridad Vial 

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P(A)T estrena el documental “Vías Restaurativas” en las XXVIII Jornadas Mediterráneas de Seguridad Vial 

Cada año, miles de personas en España sufren un siniestro de tráfico. Pero lo que muchas no saben es que el impacto no termina en la carretera. Para muchas víctimas, empieza ahí: un proceso marcado por el dolor, la incomprensión y, en ocasiones, por un sistema que no siempre logra reparar lo que se ha roto.

La seguridad vial ha avanzado enormemente en prevención, pero sigue teniendo una asignatura pendiente: qué ocurre después. Cómo acompañamos a las víctimas, cómo escuchamos su experiencia y qué herramientas ofrecemos para que puedan reconstruir sus vidas.

Desde la Asociación para la Prevención de Accidentes de Tráfico, P(A)T, hemos celebrado las XXVIII Jornadas Mediterráneas de Seguridad Vial en los cines Texas de Barcelona, un encuentro anual de referencia en el ámbito de la prevención, la atención a las víctimas y la reflexión sobre nuevas formas de justicia en los siniestros viales. 

Con la esperanza de que juntos lleguemos a cero víctimas y en una sala de cine prácticamente llena, este año, las jornadas han estado marcadas por el estreno del documental “Vías Restaurativas”, un proyecto desarrollado a raíz de un estudio de investigación junto a la Cátedra de Ética Aplicada de la Universitat Ramon Llull, que recoge testimonios de víctimas, victimarios y profesionales para explorar el impacto transformador de la Justicia Restaurativa.  

“La Justicia Restaurativa no sustituye a la justicia penal, pero sí repara lo que una sentencia nunca podrá reparar: el alma rota de quienes han perdido tanto”, dijo Vicente Sánchez, Presidente de P(A)T. 

 

Una reflexión necesaria: cuando la vida se rompe 

El acto ha comenzado con un vídeo simbólico de un jarrón que se rompe y luego se reconstruye. Esto ha representado el “romper” que experimentan las víctimas tras un siniestro vial y cómo, a través de acompañamiento, escucha y reparación, es posible iniciar un proceso de reconstrucción. Sin embargo, aunque el jarrón se restaure y se llenen esos vacíos, siempre quedan las cicatrices. Lo mismo ocurre a las víctimas, nunca más van a ser como eran antes, su vida ya no va a volver por el mismo camino, sin embargo sí puede “restablecer las ganas de vivir” como nos contaba el Vicepresidente de P(A)T, Joan Puig-Pey en el documental, como “con el apoyo adecuado uno retorna”. 

La directora de P(A)T, Yolanda Domenech, ha subrayado la urgencia de dar visibilidad a la Justicia Restaurativa en el ámbito vial y el papel fundamental que esta puede desempeñar para responder a necesidades, tanto de víctimas como de victimarios, que el sistema judicial tradicional no siempre alcanza a cubrir. 

Domenech ha expresado su agradecimiento emocionado a todas las personas que han hecho posible el documental y ha puesto en valor la enorme fortaleza y generosidad de las víctimas que participan en él, recordando que “abrirse así en canal no es nada fácil”. 

“Las víctimas de tráfico no solo necesitan justicia; necesitan comprensión, sentido y espacios reales de reparación».

Asimismo, ha resaltado la aportación clave de Francesc Torralba, quien ayudó a situar el foco en la Justicia Restaurativa y a Guillem Martí, investigador de la Cátedra de Ética Aplicada y coordinador del estudio que con tanta profesionalidad y empatía ha realizado. Tal como señaló, estos son delitos donde la aplicación restaurativa resulta especialmente necesaria —o incluso más viable— porque no existe intención de hacer daño, aunque el impacto emocional y vital se extienda a ambas partes. Domenech ha explicado que, en su labor de acompañamiento, escucha con frecuencia frases como: “ni siquiera pidió perdón”, “ni siquiera se le ha ocurrido preguntar cómo está mi hijo”. Esta ausencia de reconocimiento provoca un dolor profundo y rompe el “jarrón” por segunda vez: primero por el siniestro y después por la imposibilidad del encuentro restaurativo entre víctima y victimario, un encuentro que podría contribuir a aliviar, aunque sea mínimamente, ese inmenso sufrimiento. 

 

Francesc Torralba, una mirada desde la ética aplicada 

El filósofo y director de la Cátedra de Ética Aplicada de la Universitat Ramon Llull, Dr. Francesc Torralba, ha ofrecido la ponencia inaugural aportando claves éticas sobre el reconocimiento del sufrimiento, la responsabilidad y la transformación humana en procesos restaurativos. Torralba ha recordado que la verdadera autoridad en un siniestro vial la tiene la víctima. No es autoridad entendida como poder, sino como la fuerza moral que nace de la experiencia vivida. “La víctima sabe de qué habla, y por eso cuando toma la palabra todos callan: porque genera conciencia desde la verdad de su dolor”, ha señalado. 

 

Destacó también el valor de la voz de las víctimas como herramienta para narrar, comprender y reconstruir. Y advirtió sobre una creencia todavía extendida en la sociedad: “A mí no me pasará”. Torralba subrayó que esta es una ilusión peligrosa, porque todos podemos ser víctimas y todos, en algún momento, podemos necesitar acompañamiento y reconocimiento. 

Explicó también que muchas víctimas no se sienten reconocidas por las sentencias judiciales. El daño sufrido “no se compensa con una resolución penal”. Cuando no hay reconocimiento, surgen la ira, la rabia y la sensación de abandono que no deja sanar. 

También señaló que la reconciliación es difícil y, en muchos casos, limitada por circunstancias personales, judiciales o emocionales. Sin embargo, recordó que hablar es una de las formas más profundas de restaurar, porque permite que la víctima exprese su dolor y el victimario asuma su responsabilidad, abriendo espacios de humanidad que la justicia tradicional no siempre contempla. 

 

Mirada institucional y sistema judicial 

El Director General de Ejecución Penal a la Comunidad y de Justicia Juvenil, Jesús María del Cacho, ha explicado que, tanto en el ámbito penal como en justicia juvenil, los encausados y penados deben poder asumir su responsabilidad, mientras que las víctimas tienen derecho a ser reparadas de manera real y humana. Subrayó que la Justicia Restaurativa “no es un recurso más”, sino un enfoque que permite abordar de forma profunda los impactos emocionales, sociales y personales que deja un delito, especialmente en los siniestros de tráfico. 

 

Según ha señalado, este modelo promueve una responsabilidad individual con dimensión curativa, capaz de generar conciencia en quienes han causado daño y, al mismo tiempo, ofrecer a las víctimas un espacio seguro para ser escuchadas.
“La Justicia Restaurativa brinda una nueva oportunidad: la oportunidad de encontrarse, de comprender y de iniciar procesos de reparación que van más allá de una sentencia”, concluyó. 

Por su parte, el Director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel, ha explicado que es necesario avanzar hacia una reforma del sistema que permita acompañar a las personas más allá del marco estrictamente judicial. Ha señalado que la sociedad debe apostar por un castigo proporcional, pero también por procesos de reeducación y reparación, como los que ya impulsan asociaciones de víctimas como P(A)T que trabajan directamente con los causantes de los siniestros. 

El director del Servei Català de Trànsit ha insistido en que no caben discursos hipócritas ni mensajes que fomenten actitudes irresponsables: “la velocidad y determinadas conductas siguen siendo factores clave en los siniestros viales, y no podemos mirar hacia otro lado”. 

Desde la Administración, ha recordado, ya existen servicios de acompañamiento, pero es necesario reformar el sistema para atender la creciente presión social, el estrés cotidiano y los nuevos retos que plantea la movilidad actual. Lamiel concluyó subrayando la importancia esencial de la Justicia Restaurativa, no solo para reparar, sino también para restaurar vínculos, conciencia y convivencia en nuestra sociedad. 

El Director General de Tráfico (DGT), Pere Navarro, afirmaba en el documental: “Estamos hablando de 1.800 muertes violentas cada año y más de 9.000 heridos graves hospitalizados. A veces da la impresión de que hemos banalizado la conducción, pero no es así. Conducir significa compartir un espacio público con todos los demás. Existen normas que, si se cumplen, benefician a todos. Pero si prevalecen el individualismo, el egoísmo o la reincidencia en las infracciones, se genera el caos, y entonces todos perdemos”. 

El documental dejó mensajes especialmente reveladores, como el de Enrique Rodríguez, presidente de AP(A)T, quien expresó: “Necesitaba un lugar donde pudiera llorar sin que me riñeran”. Sus palabras reflejan que, en ocasiones, el propio entorno puede llegar a generar más incomprensión que apoyo, profundizando la soledad emocional y evidenciando la necesidad de espacios seguros donde las víctimas puedan ser escuchadas de verdad. Un espacio que se encuentra en las asociaciones que dan ese apoyo emocional y jurídico para evitar un daño mayor.  

 

Resultados del estudio sobre justicia restaurativa en siniestros de tráfico 

Posteriormente, Guillem Martí, investigador de la Cátedra de Ética Aplicada y coordinador del estudio, ha presentado los principales hallazgos de la investigación realizada junto a P(A)T, basada en entrevistas a víctimas y victimarios. Entre los resultados destacados, se señala que la justicia restaurativa no se limita a un encuentro directo entre las partes, sino que comprende múltiples formas de acompañamiento y escucha adaptadas a las necesidades de cada persona.  

A Guillem se sumaron varios de los testimonios en primera persona que aparecen en el documental y que él mismo entrevistó durante su investigación. Entre ellos, el de Alba Pinzola, víctima de un atropello que le dejó secuelas crónicas con las que, en sus palabras, “he aprendido a vivir”. Alba relató que desde el primer minuto fue consciente de la suerte de tener una segunda oportunidad, aunque ello implicara atravesar un proceso profundo: aprender a querer a esta “nueva Alba” y vivir un duelo por la persona que era antes del siniestro. Explicó que participar en el documental le ha permitido volver a pensar y dar sentido a un episodio que marcó su vida para siempre. Aunque en un inicio no quería saber nada del victimario, con el tiempo sintió la necesidad de explicarle cómo estaba realmente. Porque, aunque desde fuera pudiera parecer que él retomó su vida habitual, las consecuencias del siniestro —los dolores, las marcas invisibles, las limitaciones diarias— siguen estando ahí. 

Walter y Jordi perdieron a sus hijos en las inmediaciones de un colegio. La determinación de Walter Brandan hizo posible que hoy existan zonas seguras en los accesos escolares y una señalización mejorada, avances que buscan evitar que ningún padre vuelva a atravesar el mismo sufrimiento. “El colegio debería ser siempre un entorno seguro”, recuerda. Y aunque este logro beneficia a miles de familias —muchas veces sin que sean conscientes de su origen— Walter insiste en que no podemos bajar la guardia: todo lo conseguido debe mantenerse y no desdibujarse con el tiempo. 

Jordi Canudas, por su parte, transforma el recuerdo en acción a través del arte. Junto a su familia, pintan la silueta de su hijo empuñando una espada, un gesto que simboliza la protección que sigue brindando a otros niños. Cuando alguien se detiene ante ese paso de peatones y pregunta por su significado, conoce su historia. Y conocer su historia, sin duda, nos hace más conscientes a todos. 

También fue destacada la intervención de Eduardo Sánchez, victimario, quien relató cómo encontrar apoyo en P(A)T y en Enrique Rodríguez le permitió iniciar un camino de responsabilidad y reparación. Hoy participa activamente en los cursos de recuperación de puntos y en otras iniciativas educativas y de concienciación, con la firme intención de que nadie más tenga que vivir “un martirio” como el que provocó su accidente. 

Eduardo recordó que su siniestro ocurrió mientras trabajaba como repartidor, y subrayó la necesidad urgente de actuar frente a la presión y las condiciones de este tipo de empleos, afirmando que “esto no puede seguir así”. 

Sus intervenciones mostraron la complejidad emocional, humana y social de los siniestros viales, así como el valor de ser escuchados y de contribuir a la prevención mediante el testimonio. 

 

Conclusiones: hacia un futuro más humano y preventivo 

En el cierre, Natalia Padilla, responsable de tráfico de la provincia de Barcelona, agradeció la realización de estas jornadas, destacando cómo fomentan la reflexión y la importancia de escuchar a las víctimas para mejorar la seguridad y la atención en siniestros viales. Por su parte, Vicente Sánchez, presidente de P(A)T, subrayó que la Justicia Restaurativa no sustituye al sistema penal, pero sí permite reparar dimensiones humanas que la justicia tradicional no contempla. Asimismo, animó a los medios de comunicación a dar visibilidad a estas investigaciones innovadoras, recordando que uno de los principales retos de la implantación de la Justicia Restaurativa es que todavía es una gran desconocida. 

En definitiva, los relatos compartidos evidencian que todos podemos ser víctimas, que el entorno no siempre acompaña como debería, y que procesos como hablar, reconocer y reparar son esenciales para aliviar heridas invisibles. La implicación de instituciones, profesionales y asociaciones como P(A)T demuestran que es posible construir una sociedad más justa, empática y cohesionada, donde la educación vial, la prevención y la restauración de relaciones se complementen para reducir siniestros y aliviar sufrimientos. 

Como subrayan los protagonistas de estas jornadas, la justicia restaurativa no reemplaza al sistema penal, pero ofrece una segunda oportunidad para escuchar, reparar y transformar, recordándonos que todos compartimos la calzada de la vida, ya seamos conductores o peatones, y que solo a través de la comprensión y la acción conjunta podremos aspirar a un futuro con menos víctimas. 

Porque la verdadera pregunta no es solo cómo evitamos los siniestros, sino qué hacemos después con quienes los han vivido. Y ahí, la justicia restaurativa abre una vía que el sistema aún no ha sabido integrar plenamente, pero que las víctimas llevan años reclamando.

Contacto de prensa: 630020392  Asociación P(A)T – Prevención de Accidentes de Tráfico  comunicacion@pat-apat.org  www.pat-apat.org